
Nuestra historia
La Historia de Los Montes
1964
El sitio es un lugar de culto al que se suele llegar por recomendación. A lo largo de más de cinco décadas en el barrio de Olivos, su mejor publicidad ha sido siempre el 'boca a boca'. Detrás de una fachada de ladrillos y portón de madera se esconden los secretos de una histórica fábrica de aderezos, encurtidos, mermeladas y jaleas fundada a principios de la década del sesenta.
Don Árpád Ijjas emigró de Hungría en 1951 y se instaló en Olivos, Vicente López. Al tiempo conoció a doña Catalina, de su misma nacionalidad, y juntos desempolvaron antiguas recetas familiares para elaborar conservas artesanales. 'Siempre nos enseñaron a tirar para adelante', cuentan sus hijos.
Hoy, los hermanos Árpád y Pedro custodian con gran esmero cada una de las recetas de tradición familiar. Hay clientes de cuatro generaciones que siguen viniendo por el chucrut, los pepinos agridulces y la mermelada de naranjas.

1951
De Hungría a Argentina
Don Árpád Ijjas emigró de Hungría hacia Argentina. Tras una larga travesía en alta mar, divisó las aguas del Río de la Plata y se instaló en Olivos, Vicente López. Al poco tiempo conoció en el barrio a doña Catalina, también húngara, y se enamoraron perdidamente.

1960
Las primeras recetas
A principios de los 60, el matrimonio toma la iniciativa de fabricar conservas artesanales para su supervivencia económica. Desempolvaron antiguas recetas familiares húngaras y comenzaron a elaborar chucrut y Kren, un aderezo a base de rábano picante de color blanco, similar al wasabi.

1964
Nace Los Montes
Con mucho esfuerzo lograron montar una pequeña fábrica a la que bautizaron 'Los Montes'. Con 51 y 42 años respectivamente, y pocos conocimientos del idioma y costumbres locales, se las rebuscaron para poder darles educación a sus hijos. 'Siempre nos enseñaron a tirar para adelante', recuerdan Arpi y Pedro.

1971
El primer día de Arpi
Los hijos se involucraron desde muy pequeños. 'Al día de hoy recuerdo mi primer día de trabajo, tenía siete años. Era un sábado después de almorzar y me pidieron que arme unas cajas de cartón. A la segunda hora la tarea me parecía interminable', cuenta Arpi entre risas. También colaboraban despalillando frutas, sacando carozos y pegando etiquetas.

1980
Nueva generación
Cuando su padre sufrió un infarto a principios de los 80, Árpád y Pedro tuvieron que tomar las riendas del negocio. Sumaron sus estudios de ingeniería química y mecánica al emprendimiento familiar, profesionalizando la producción sin perder la esencia artesanal.

1990
Nuevos sabores
Con los años incorporaron más encurtidos: aceitunas, repollo colorado, morrones, choclitos, remolachas y ajíes. En memoria a la receta de la abuela Susi sumaron el 'Aivar', un condimento de pimientos rojos, berenjena, ajo y pimienta. También crearon la 'Salsa del diablo', a base de jalapeños y pimientos de cayena.

2005
El Relish
Arpi siempre fue muy curioso, constantemente probando recetas. Así incursionó en el Relish, un aderezo a base de mostaza con granos enteros, pepinos finamente rallados y variedad de condimentos. 'Fui probando y adivinando hasta que llegué a la indicada', relata. Hoy es uno de los productos más solicitados para pancherías.

2024
El presente
Hoy, la segunda generación custodia con gran esmero cada una de las recetas de tradición familiar. 'Lo que más nos apasiona es la etapa de producción en la fábrica', asegura Arpi. Pedro coincide: 'Nos encanta lo que hacemos'. El trabajo sigue siendo manual, en la misma paila de cobre de antaño, y hay clientes de cuatro generaciones.
